La victoria de la derrota

Bombillas de Edison. Fuente: Pixabay

El pensamiento clásico nos dice que no tenemos que salir derrotados o derrotadas jamás. Siempre se han visto en su contexto individual como un fracaso mayúsculo, las cuales habría que esconder o disimular en caso de suceder.

Toda clase de derrotas existentes en el mundo y en todas las facetas de la vida. Las hay en los estudios, como por ejemplo una estudiante que suspende un examen, alguien que no es capaz de entrar en una carrera por no disponer de una nota media superior, uno que repite curso… En el mundo laboral, podría suceder el fracaso cuando se ve despedido, no alcanza sus metas, no consigue encontrar un trabajo acorde con su formación o preferencias… En el amor, cuando alguien no consigue una pareja, no es correspondida, la dejan o simplemente se quedan tendidos con una herida dolorosa. En la salud, porque una persona se vea involucrada en un accidente o alguien sufra una desgracia.

Sin embargo, y bajo mi punto de vista, las derrotas hay que observarlas de una manera aséptica. De ese modo, podríamos sacar conclusiones positivas. No voy a ser adalid de las expresiones condescendientes. Siempre se puede. Pero debemos ser capaces de ver más allá del bosque, separar aquellas frondosas ramas que nos impiden ver el cielo. Es de vital importancia la actitud de cada uno de nosotros. Además, recalcaría que ser capaces de motivarnos es una tarea inmensamente positiva.

Las derrotas están a la orden del día y siempre lo han estado. En la guerra, todos los ejércitos sufren derrotas en el campo de batalla. Soy un aficionado de la historia y mi época favorita es el periodo en el que transcurre la Segunda Guerra Mundial. Como todos y todas sabréis -o deberíais saber- el resultado de la contienda fue victoria aliada sobre el eje. ¿Alguien sabe si los aliados no sufrieron ninguna derrota? Vaya que si las sufrieron, en plural y en mayúsculas. De hecho, estuvieron más cerca de lo que la gente corriente se cree de salir derrotados globalmente. Sin ir más lejos, la Unión Soviética vio cómo la Wehrmacht sitió Moscú durante el 2 de octubre de 1941 y 7 de enero de 1942. De no haber sido por el arduo invierno que se adelantó, y que a posteriori resultó ser uno de los peores de los últimos 50 años hasta la época, el resultado podría haber sido muy diferente. La temida Blitzkrieg se vio frenada por los inmensos lodazales, las temperaturas rozaron unos mínimos históricos y la nieve causó estragos. En ese duro momento, la población moscovita hizo de tripas corazón y se enfrentó a la maquinaria alemana. Trataron de minar la moral de la gente lanzando panfletos propagandísticos desde el aire inyectando temor y miedos.

Asimismo, recordemos que Francia fue invadida y dividida en dos áreas de influencia, Gran Bretaña fue bombardeada noche tras noche por los temidos bombarderos alemanes y las inquietantes V1 y V2 y la flota del pacífico de los Estados Unidos se veía atacada inesperadamente en Pearl Harbour por el Imperio Japonés, deteriorando considerablemente su capacidad de reacción.

Si bien fueron unas derrotas durísimas analizadas individualmente, en definitiva no afectaron al resultado final de la contienda. Únicamente marcaron una ruta a seguir. Considero muy oportuno recalcar que lo importante no es el resultado final -que sí lo es-, sino que lo que realmente nos lleva al éxito es el camino que se elije para perseguir ese anhelo.

Thomas Alba Edison. Fuente: Wikipedia

Es bien sabido que Thomas Alva Edison fracaso innumerables veces para, finalmente, inventar la bombilla eléctrica. Se dice que trabajó en un sinfín de teorías, en las que fracasó en todas y cada una de ellas, salvo en una, en la más importante, en la final. Como bien he dicho anteriormente, el fin no justifica los medios y, por ende, lo verdaderamente relevante es el camino elegido.

Marcelo Bielsa. Fuente: Wikimedia

Las evaluaciones no deben hacerse en función de lo que se obtiene, sino de lo que se merece

Marcelo Bielsa

Me gustaría terminar hablando del ex entrenador del Athletic Club, Marcelo Bielsa, que dejó en Bilbao una serie de ideas muy valiosas que bien sirven para aplicar en el tema que nos concierne. Marcelo es un fiel defensor del clasicismo, de lo correcto, de lo honesto, de lo natural, de lo transparente, de lo puro. Sus equipos se caracterizan por seguir un patrón de juego común, un estilo muy reconocible. Análogamente, significa no dejar de creer en tus ideas y seguir aplicándolas, por muchas derrotas que consigas. Frases como las dos siguientes son para que nos las grabemos cada uno y una de nosotros en la mente: «Cuando se premia como bueno algo que no es bueno, que es casual, eso sí que es muy dañino para todos. Porque enseña a todos los que observan que un atajo te lleva al objetivo, y un atajo normalmente no te lleva al objetivo«. «Hay que valorar lo merecido y hay que soslayar, o al menos no endiosar, aquello que no se obtuvo merecidamente«.

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