Estados de ánimo

El fútbol es un estado de ánimo, dijo Jorge Valdano. Y no le falta razón, pero es que a mi parecer esa frase se puede extrapolar a cualquier ámbito de la vida. Es más, me atrevería a decir que la vida en sí es un estado de ánimo.

Todos y todas sabemos que la vida se puede ver como un vaso medio lleno o, por el contrario, medio vacío. A lo largo de nuestras vidas, nos encontraremos con pesimistas y con optimistas. En nuestras manos está qué sentido darle a nuestra existencia. Podemos pasarnos todo el tiempo del mundo quejándonos de lo dura que es la vida o bien, alegrándonos de que seguimos de pie.

Y esa es la verdadera clave de la vida, debemos elegir nuestro camino. Tenemos que ser capaces de ser lo que anhelamos, pero reflejándolo en actos. Es inservible decir que somos positivos si, a la hora de la verdad, nos venimos abajo ante cualquier adversidad y no mostramos ni un ápice de voluntad para mejorar nuestra situación. El ánimo es a nuestra alma lo que el reflejo en el agua es a nuestra cara.

A pesar de todo lo dicho anteriormente, hay momentos en los que tenemos que dejar fluir los más tristes de nuestros sentimientos. No reprimirlos es una buena táctica para evitar que florezcan problemas emocionales. Entiendo la vida como un vaivén de emociones, una montaña rusa de alegrías y decepciones, una sucesión de toboganes de sonrisas y lágrimas.

No quisiera despedirme de esta entrada sin acordarme de una persona que no dejó de luchar ni en la más severa de las adversidades de la vida. No se rindió jamás, no ceso en su lucha por respirar. No perdió la sonrisa ni el carácter. Han sido innumerables los momentos compartidos en todo este tiempo y, si bien hacía un tiempo que no nos encontramos, mi opinión sobre esa persona jamás se vio alterada por ninguna de mis circunstancias. Hubiera preferido otra clase de despedida, pero nos tenemos que adaptar a las situaciones.

Por ello, que es te adiós no sea un hasta siempre, sino hasta más ver. Tarde o temprano nos encontraremos en algún lugar. Hasta que llegue ese momento, trataré de llevar la vida de la mejor de las maneras posibles, del modo en el que he sido educado. Y por muchos golpes que te pegue la vida, tomaré ese ejemplo, si se me permite la licencia, para no someterme a las garras de Ezis.

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