La paciencia como virtud

Un banco, símbolo de la paciencia. Night, street, bench.

De niño era una persona poco paciente. Afortunadamente, tengo muchos recuerdos de mi infancia y soy capaz de visualizar momentos con una claridad asombrosa.

No me avergüenza reconocer que el hecho de carecer de paciencia me provocó algún que otro problema. Sin ir más lejos, hubo una época en la que empecé a tartamudear. Quizás también influyó en mí que mi ama no pudiera atenderme como un niño de unos 3 años requiriera, ya que necesitó de un reposo absoluto un buen tiempo. Tuve que acudir a especialistas para que pudieran ayudarme, especialistas como logopedas. Según estoy escribiendo estas palabras, a mi mente vienen flashes de mi, estar en la sala de casa y tratar de hablar. Era una situación extremadamente frustrante. Afortunadamente, entre todas las personas involucradas pudieron solucionar mi inconveniente. Hoy en día no queda ni rastro de ese obstáculo lingüístico.

Resulta obvio reconocer que una persona de tan corta edad no es capaz por sí sola de interiorizar la transcendencia de haber sido capaz de superar un contratiempo de ese calibre. Si lo pensamos con detenimiento, tras unos años puedes ver la situación desde otra perspectiva y sacar unas conclusiones muy relevantes. Aprendí a que la paciencia es algo que se puede desarrollar, independientemente de las circunstancias que te hayan llevado a abrazarla. En la era de la (des)información, la inmediatez es una característica que se da por hecho. Algo inherente a cualquier cosa que se nos pueda venir a la mente. A mi juicio, esto acarrea serios problemas.

Me niego a copiar y pegar una definición del término en cuestión. Quisiera definir la paciencia como la capacidad de los seres humanos de demostrar paz interior. Una persona madura no va a poder ser paciente sin paz interior. Y es a partir de ahí desde donde tenemos que empezar a educar a la juventud de hoy en día.

La paciencia significa no actuar aunque sientas el impulso de llevar a cabo eso. La paciencia implica determinación y nervios de acero. Hace cosa como una semana topé con una frase que la voy a archivar en mi mente por mucho tiempo y que tiene en el trasfondo la existencia inequívoca del asunto que nos ocupa:

Siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar.

Proverbio de origen chino

En los momentos duros, todos nos hemos visto envueltos en situaciones en las que nos hubiera gustado realizar determinadas acciones. Por una cosa o por otra, nos hemos visto frenados, aunque quizás no sea la mejor de las palabras para expresar lo correcto. Sin ir más lejos, rememoro uno de los documentales en los que un grupo de personas observan a depredadores acechar a sus presas. Esas personas podrían intervenir con el fin de salvar a las presas pero, ¿con qué fin? El ciclo de la vida, el sentido de la naturaleza.

Lo correcto, muchas veces y muy a nuestro pesar, es no hacer nada. Las cosas se caen por su propio peso y el propio universo pone en equilibrio todo lo que nos rodea. Algunas le llaman Karma, otros le llaman Dios, pero lo cierto es que al final, el resultado, siempre es el mismo, ya sea ahora, dentro de unos días o de unos años.

Otro de los proverbios que he podido descubrir es Siéntate y espera, que tu enemigo pasará por tu acera. Más relacionado con revanchismos, viene a decirnos que suele ser preferible ser paciente a actuar sin pensar, ya que tarde o temprano la balanza volverá al punto de equilibrio y será en ese momento cuando podrás elegir tu jugada maestra.

Concluyendo, deberíamos reparar al conjunto de refranes, dichos o proverbios que la humanidad ha ido generando con el transcurso de los años. Esas palabras llevan a bordo mucho conocimiento, experiencia de la que a menudo no disponemos. La paciencia debería ser un recurso intrínseco de las personas resilientes, capaz de ofrecernos soluciones mucho más eficaces pero, eso sí, quizás que requieran de un tiempo más extenso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.